Cómo mantener los suelos de gres porcelánico rugoso

En la Sección SUA 1 del Documento Básico (DB) del Código Técnico de la Edificación (CTE) se establece la clase que deben tener los suelos de los edificios, con el fin de limitar el riesgo de resbalamiento. Dicha normativa se aplica a edificios de nueva construcción, así como a intervenciones en edificación existente, como pueden ser obras de ampliación, modificación, reforma o cambio de uso.

El artículo que nos ocupa hace referencia a los suelos de Clase 1, que según la “Tabla 1.2 Clase exigible a los suelos en función de su localización y características del suelo”, son los ubicados en zonas interiores secas, con pendiente menor que el 6%, es decir, los suelos de la mayoría de Comunidades de Propietarios.

Últimamente estamos recibiendo muchas consultas con respecto a la limpieza de este tipo de pavimento, puesto que actualmente en la mayoría edificios de viviendas, pisos, oficinas, etc… se están instalando suelos de la familia del gres cerámico o porcelánico con textura, debido a sus propiedades antideslizantes. Este tipo de baldosas, utilizadas para preservar las condiciones de seguridad necesarias para minimizar el riesgo de caídas, tienen un gran inconveniente, y es que dada su rugosidad se ensucian muy fácil y rápidamente, resultando poco higiénicas.

La primera idea que nos viene en mente es que al tratarse de suelos muy “sufridos” la suciedad se verá menos y su limpieza será más sencilla. Sin embargo, todo lo contrario: acumulan mucha suciedad entre rugosidades, no se puede aplicar mucha agua debido a su baja porosidad, tampoco se puede aplicar cualquier producto químico y ni siquiera utilizar fregonas convencionales. Por lo tanto si no cumplimos una serie de requisitos a la hora de su limpieza, veremos cómo un suelo recién colocado en muy poco tiempo tendrá un aspecto sucio y desagradable.

Recomendaciones

Para limpiar a diario estas superficies, se deben utilizar fregonas especiales de microfibras, ya que las habituales de algodón aparte de desgastarse y romperse rápidamente, no arrastran la suciedad y pueden dejar restos de pelo. Los productos a utilizar no deben ser muy ácidos y bajo ningún concepto se deben utilizar aceites, ceras, productos químicos concentrados, espátulas metálicas ni estropajos abrasivos.

Se pueden utilizar productos desinfectantes como la lejía y detergentes de uso común, pero las disoluciones amoniacales son las más aconsejables para el mantenimiento diario de los suelos porcelánicos, pues además son útiles para la eliminación de pequeños restos de grasa.

En Limpiezas Jelos & Guadalaviar, además de una correcta limpieza diaria, recomendamos la realización de una limpieza a fondo con una periodicidad semestral o anual (dependiendo del tránsito), con máquina rotativa y productos desengrasantes específicos. Es importante saber que, si recurrimos a esta técnica, no se deben emplear discos de PAD duro, ya que generan un pulido de la superficie y reducen gradualmente la resistencia al deslizamiento.

Si el piso es claro, con brillo y regular, se deberán utilizar discos de poliéster, normalmente de color verde para preservar y aumentar el brillo. En cambio, si el pavimento es oscuro y mate, la opción correcta será el disco marrón oscuro. Con este sistema, se ataca y elimina tanto la suciedad orgánica (grasas, aceites, polímeros) como la inorgánica (piedra caliza, óxidos) al mismo tiempo, recuperando prácticamente el aspecto original del suelo.  

Si tienes dificultades para mantener el pavimento de tu zaguán, vivienda u oficina, en Jelos & Guadalaviar podemos ayudarte. Somos especialistas en tratamientos de suelos desde hace 40 años. Puedes contactar con nosotros a través de los teléfonos 96-392.32.57 / 695.693.902 o e-mail info@jelos-guadalaviar.es, estaremos encantados de ofrecerte la mejor solución.